Una heroína sin capa
Con 60 años y una larga carrera profesional, Sandra Eleonora Maldonado Roche, ha dedicado gran parte de su tiempo a transformar la vida de los niños de la Colonia Residenciales Petapa 1. Durante años, esta pedagoga no solo ha sido una guía, sino también una inspiración y un pilar en la comunidad. Gracias a su labor, muchos niños han superado obstáculos y alcanzado metas que para muchos parecían inalcanzables. En esta entrevista, Sandra comparte sus experiencias, inspiraciones y cómo percibe el impacto que ha dejado en cada pequeño al que ha enseñado.
P. ¿Qué le inspiró a dedicarse a la pedagogía y, específicamente, a trabajar con los niños?
R. Porque yo veo que hay mucha necesidad de eso. Hay muchos niños a los que les cuesta, y que cuando uno se aboca a alguien más, nunca hay quien ayude. Entonces, eso es lo que más me ha motivado a mí, sobre todo después de la pandemia.
P. ¿Cómo describiría su infancia y cómo influyó en su decisión de convertirse en pedagoga?
R. Sí, tuve una infancia muy difícil. Y quizá, también esa es una de las razones, pues no tenía mucho apoyo de parte de la gente. Entonces, eso quise yo digamos, cuando fui adulta decir “bueno, puedo ayudar a alguien más”
P. ¿Cuáles han sido sus mayores influencias o mentores en su camino como profesional?
R. Tal vez mis hijos; ellos han sido mi mayor influencia. El amor hacia ellos más que todo.
P. ¿Cómo percibe el impacto de su trabajo en los niños y en las familias de la colonia?
R. Gracias a Dios, y lo digo realmente sin vanidad, ha sido muy bueno. Esto porque de pronto empecé con uno o dos niños, y estos niños le contaron a alguien más, y los papás le contaron a alguien más. Entonces, más que todo, ha sido por recomendación. Los resultados han sido positivos para ellos, y por supuesto también para mí, porque me llenan gratamente.
P. ¿Podría compartir una experiencia o anécdota que resuma lo que significa para usted ayudar a los niños?
R. Es que tengo varias la verdad, pero bueno… Había un niño, en un colegio en el que ya había perdido un año, que me parece que era preparatoria. Lo pusieron nuevamente a repetir, y cuando ya iba a pasar el año, él nuevamente tenía que repetir. Entonces, una compañera le contó a su maestra que yo lo podía ayudar, y así fue como empezamos a trabajar con él. Realmente, fue muy difícil porque el niño no solo tenía problemas de aprendizaje, sino que también tenía un pequeño retraso que no se había estimulado.
El asunto es que empezamos a trabajar, y sí fue difícil. Sin embargo, gracias a Dios, con él llegué hasta sexto primaria y ya está por graduarse. Y es un niño que tenía un pronóstico negativo, o sea, todo el mundo decía que no se iba a graduar, que no iba a estudiar, que no iba a ganar. Y a través del esfuerzo de ambos, del niño, mío y de la familia, lo logramos. Es como digo, el éxito ahorita es que él ya se va a graduar.
P. ¿Qué cree que es lo más importante que ha logrado con los niños?
R. Hacerles conciencia y creer que ellos son capaces. Que siempre van a haber dificultades, pero ellos son capaces y ellos pueden. Muchas veces me dicen: “tú me dices que yo sí puedo”, y yo les respondo: “claro que puedes”.
P. ¿Cómo le ha cambiado a nivel personal el trabajar tan de cerca con los niños y sus familias?
R. En realidad, no me ha cambiado mucho porque siempre lo he hecho, pero creo que a raíz de la pandemia sí ha cambiado. Esto porque interactuamos más y nos comunicamos más.
P. ¿Qué sueños o metas tiene para el futuro de los niños con los que trabaja actualmente?
R. Que cada uno logre lo que ellos quieran ser. Y, que logren sus sueños.
P. ¿Qué le motiva a seguir adelante, incluso en los momentos difíciles?
R. Ver los pequeños logros, porque a veces uno tiene expectativas de que se va a lograr bastante. Cuando se ven avances, aunque sean pequeños, eso me motiva a decir “No me voy a dar por vencida, sigamos”.
P. ¿Qué legado le gustaría dejar en la comunidad y en la vida de los niños que ha ayudado?
R. Que linda pregunta. Pues, que cuando ellos ya sean adultos, se recuerden de mí con mucho cariño. Eso me encantaría.
Por: Jimena Mancilla