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Title: Sobrevivir al dengue en Guatemala no es tan fácil
Author: Cristina Meyer
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Por Madai Pineda  Yanderi Pineda es una adolescente de 14 años que nunca había experimentado la visita a un hospital en Guatemala. Todo come...


Por Madai Pineda 

Yanderi Pineda es una adolescente de 14 años que nunca había experimentado la visita a un hospital en Guatemala. Todo comenzó el 04 de agosto del presente año, era día domingo por la mañana y Yanderi estaba lista para desayunar panqueques de avena acompañados con jugo de naranja, pero de pronto sintió un dolor muy fuerte en su estómago y sus padres le dijeron que se recostara en la cama para que se le fuera pasando poco a poco.
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El dolor no desaparecía y sus padres intentaron calmarlo con tés naturales que recomiendan las abuelitas y medicina básica como sertal compuesto. Al día siguiente Yanderi y su madre visitaron a un doctor cubano que es conocido en su comunidad por cobrar Q20 por consulta médica. El cubano indicó que Yanderi tenía infección intestinal y que a eso se debía el dolor fuerte del estómago. Yanderi regresó a casa con medicina que recetó el doctor cubano para la infección. 

Pasaron los días y Yanderi seguía con un dolor muy fuerte en su estómago y vómitos que no le permitían ir a estudiar, estuvo en su cama día y noche y la medicina no le estaba ayudando en nada. Los padres de Yanderi hicieron el esfuerzo de juntar dinero y la llevaron con otro doctor privado que cobra más caro por consulta deseando que esta vez si le recetaran algo que le quite el dolor, sin embargo, esto no sucedió, se gastó más de Q500 y la medicina no ayudaba. 

Era la segunda semana y Yanderi continuaba con dolor demasiado fuerte que ni siquiera le permitía caminar, vómitos y fiebre grave día y noche. Para sus padres la situación ya era muy preocupante “Tenía miedo de perder a mi hija”, dijo Hernán Pineda, padre de Yanderi. 

Visitar un hospital; ¿vida o muerte?
Después de haber visitado dos médicos particulares decidieron acudir a emergencias del hospital público Roosevelt. Allí Yanderi observó por primera vez la situación que se vive en un hospital. En la entrada del hospital lo primero que observó fue a personas acostadas en el suelo esperando a sus familiares.

 Al entrar a la sala de espera vio a un señor con heridas de cuchillo en la nariz y en la cabeza después de haber sido víctima de asalto, dos motoristas accidentados y vio como llevaban el cuerpo de una señora cubierto con bolsas negras, lamentablemente había fallecido. Al ver esos casos a Yanderi se le erizó la piel y con mucho terror esperó sentada en la sala de espera hasta que fuera su turno. 

A pesar que el señor de las heridas abiertas estaba sangrando mucho, Yanderi relata que ninguna persona lo atendía. Después de horas de espera la llamó la doctora y la llevó al cuarto donde dormían los enfermeros, en ese momento estaba un enfermero durmiendo, lo despertaron y le pidieron que se saliera porque iban a revisar a Yanderi. Le hicieron pruebas de orina y la doctora en una forma grosera le dijo que lo que tenía era infección urinaria. No le brindaron medicamento solo una receta para que la comprara afuera. 

La experiencia en asistencia médica que recibió Yanderi es una situación que viven miles de guatemaltecos día a día, esperando una pronta asistencia ante emergencias donde su salud se ve afectada incluso sus vidas corren peligro y no obtienen la atención necesaria. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Guatemala hay 0.9 médicos por 1000 habitantes, una de las razones más bajas de América Latina. Bolivia y Paraguay, por ejemplo, cuentan con 1.2 y 1.1 médicos por 1000 habitantes, respectivamente. 

De acuerdo con la Defensoría de la Salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), se han presentado varias denuncias por falta de atención en los hospitales Roosevelt, San Juan de Dios y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

Después de visitar el Hospital Roosevelt Yanderi regresó a casa, pero siguieron pasando los días y ella se seguía sintiendo igual. Llegó el momento de buscar otra alternativa, asi que, su padre la llevó de madrugada al hospital público de antigua “Pedro de Bethancourt”. Yanderi explica que en ese hospital la atención fue diferente, eran más atentos y amables con ella y notó que les daban mucha prioridad a los menores de edad. Sin embargo, también había pocos doctores que trataban de atender a todos los pacientes. 

Le realizaron exámenes de orina, eses y radiografías. El diagnostico del hospital Pedro de Bethancourt fue una vez más infección urinaria e intestinal. Por cuarta vez Yanderi regresó de una sala de emergencias a su casa porque según los médicos no era necesario internarla. 

El diagnóstico final
Era la tercera semana y Yanderi seguía sufriendo de dolor abdominal, vómitos, dolor de huesos, fiebre alta, dolor de cabeza e hinchazón de pies. Sus padres preocupados, agotados, sin dinero, pero con esperanza en Dios que su hija se iba recuperar, acudieron nuevamente al hospital público de antigua, Pedro de Bethancourt, para que chequearan a su hija. “Era demasiada la fiebre, no podía creer que siguiera mal mi hija, sentía que en cualquier momento la perdíamos”, dijo Thelma Samayoa, madre de Yanderi. 

Era la quinta vez que Yanderi visitaba una sala médica, después de tres semanas enferma ya había perdido peso y tenía ojeras profundas, no había asistido a clases y lo más preocupante era que no se recuperaba, Yanderi sentía que iba morir.

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Al llegar al hospital lo único que le hicieron fue un hisopado e increíblemente sin más exámenes por fin los doctores le diagnosticaron DENGUE.
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Después de tres semanas, y cuatro visitas médicas previas le diagnosticaron dengue y la internaron para llevar un control. Allí le inyectaron suero, y le hacían exámenes de sangre todos los días para revisar si sus plaquetas mejoraban, ya que estaban muy bajas a tal punto que su sangre parecía agua, esta era la preocupación más grande de los médicos. 

Después de una semana internada Yanderi logró salir del hospital, a pesar de tener sus brazos muy lastimados de tantas inyecciones y canalizaciones de suero y antibióticos se siente feliz que logró regresar y recuperarse por completo. Desde que iniciaron sus síntomas hasta su recuperación se abarcó aproximadamente un lapso de 45 días. Su familia cree que si los médicos hubiesen diagnosticado desde un inicio que era dengue habría sido más corto el tiempo de recuperación. 

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La infección de dengue se puede complicar hasta provocar la muerte, el caso de Yanderi ya se había empeorado por el tiempo que pasó y no había sido atendida correctamente en ningún centro de asistencia médica que visitaba. A diario muchos guatemaltecos corren el mi peligro en Guatemala por la carencia de calidad de asistencia médica que tiene el país.

Según la embajada de estados unidos en Guatemala, hasta marzo de 2024 habían más de 35,000 infecciones de dengue reportadas y 10 fallecimientos confirmados en Guatemala, la mayoría entre niños menores de 15 años (y el número actual probablemente mayor).  

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