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Title: La receta perfecta: Las donas de don Giovanni
Author: Dulce Cano
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  Por Sara Galindo El aroma dulce que inunda la cocina de la familia Galindo tiene una historia que se remonta desde 27 años atrás, cuando G...

 Por Sara Galindo

El aroma dulce que inunda la cocina de la familia Galindo tiene una historia que se remonta desde 27 años atrás, cuando Giovanni Galindo, un padre decidido a buscar el sustento, comenzó un legado de sabor.

“Hace 27 años, yo le pedí a Dios la oportunidad de crear algo. Y con esfuerzo y perseverancia el producto deseado fue este, las donas. Actualmente, se siguen preparando en mi familia”, comentó Galindo mientras preparaba los ingredientes para realizar este delicioso producto.

“Al principio mi intención era generar ingresos, pero si tuve que realizar varios intentos antes de lograr vender mis donas”, expresó Galindo al recordar cómo fue el inicio de la preparación de las donas. “Una de las primeras veces que lo intenté, le eché demasiado líquido y la harina se desapareció, pero no sabía cómo resolverlo porque no tenía experiencia en repostería”.

“No tomé ningún curso, solo leí recetas y pedía consejos. Un amigo que es panadero me explicó el proceso, pero cuando le preguntaba él estaba haciendo su trabajo. La receta actual yo la manejo, la he escrito y la tengo en mente”, comentó mientras sonreía al recordar cómo fueron los primeros intentos.

“Es bastante chistoso ahora, pero recuerdo que cuando estaba haciendo la mezcla y me quedaba muy húmeda y chiclosa, yo me la quitaba de una mano para limpiarla y se me pegaba en la otra. Después junto con mi esposa se nos ocurrió echarle más harina”, admitió Galindo entre risas con su esposa, Liseth de Galindo.

La sorpresa para Galindo, mientras preparaba las donas, fue que llegaron sus nietos, Xavi y Derek, a los dos les gusta mucho ayudar a su abuelito a preparar este delicioso postre. Él les explicó que siempre deben tener las manos limpias para trabajar, si se mueven de la cocina y regresan, deben lavarse las manos de nuevo.

Poco a poco, y después de alrededor de 12 intentos, su producto le generó satisfacción, para vender las donas con seguridad, “Fue de satisfacción para mi y para mi familia ver que ya se vendían, preparábamos variedad: donas rellenas de manjar, donas de chocolate con manías, anicillo o coco rallado”, indicó Galindo mientras se preparaba para freír las donas.

Cuando inició con la preparación de las donas, sus dos hijos mayores se integraban en el proceso, su hijo mayor, Steve, le ayudaba en la preparación y al venderlas. Muchas veces su almuerzo era un shuco y dos donas, en ocasiones dos shucos.

Antes de salir a vender, le dejaba una dona a su hija, Sara, que en ese entonces tenía 3 años. Ella siempre se comía felizmente se comía su dona, pero esta constancia influyó en un aumento de peso. El médico les recomendó que no era lo mejor que las consumiera todos los días.

Una de las estrategias que utiliza para antojar a los clientes potenciales es espolvorear azúcar glass sobre las donas y en ocasiones comer una dona. También hace donas miniatura para darlas como muestras. “Puedo decir que más de un 90% de las personas terminan comprándome donas”, mencionó Galindo al recordar que le ha funcionado muchas veces esta estrategia.

Para su familia, las donas son un producto muy especial. Sus hijos cuentan que desde el primer mordisco se siente como un pedacito de nube en su paladar. El pan hecho a mano, el manjar cremoso y azúcar espolvoreada, hacen un magnífico contraste.

“Recientemente, fuimos con toda mi familia al Corazón de Agua, llegamos muy temprano y subimos a la cima en una hora más o menos. Llevábamos nuestro desayuno y como postre, la receta familiar, una dona para cada uno”, agregó Galindo sonriendo al recordar esta anécdota familiar.

“Hacer un producto lleva la intención de salir adelante y poder tener ganancias para la familia, pero siempre me interesa que mi producto sea de bien para las personas”, comentó Galindo al recordar que lo más importante para él es utilizar los mejores ingredientes para obtener el mejor producto.

Este proceso ha tomado 27 años, en algunas ocasiones ha dejado la venta de este producto por trabajos distintos, pero ahora que lo retomó, él sigue confiando que este es el producto que un día le pidió a Dios para comercializar y sostener a su familia.

 


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