Por: Dulce Cano
Entre tantas historias de superación está Cipriano Colón, un mexicano originario de Trapiche, Oaxaca, que estaba dispuesto a alcanzar sus sueños desde muy pequeño. Actualmente, a sus 68 años, es un empresario de Amway con rango de Diamante junto a su esposa Teresa Colón. Padre de 4 hijos: Edén, de 42 años, Mónica, de 41 años, Rosy, de 29 años, y Lili, de 26 años. Además, tiene dos nietos: Aliana, de 9 años, y el más pequeño, Tiago, de 5 años.
Es uno de los empresarios de Amway, una de las compañías de ventas directas más grandes del mundo, con un margen de ventas reportadas en 2022 de 8,1 mil millones de dólares. Se encargan de la distribución de productos de nutrición, belleza y cuidados del hogar, que se venden exclusivamente en más de 100 países del mundo por empresarios de Amway.
Cipriano, un joven entusiasta que estaba dispuesto a comer el mundo, ser exitoso y superarse, decidió salir decidido de su pueblo. Al terminar la primaria, a sus 14 años, se integró completamente a los trabajos de campo, pero eso no era lo suyo. Por eso realizó un curso de secretariado, ya que una compañía turca estaba interesada en el tabaco que se producía en el pueblo, y ofrecieron la oportunidad de realizar el curso.
A los 15 años obtuvo su primer empleo fuera de los terrenos de su padre en una abarrotería. En su pueblo se hacían cada vez más fuertes las masacres, los encarcelamientos y las invasiones de terrenos, lo que lo llevó a convertirse en uno de los integrantes de la "Organización Colectiva del Trapiche". A sus 16 años conoció a su esposa. Entre risas y chistes, Colón recordaba cómo la enamoró: "Ella me tiraba piedras y me decía que me alejara, que no me quería y que no la molestara. Todos los días la buscaba, pues ella pasaba a dejarle comida a su papá. Después de tanto tiempo de tirarme piedras y alejarme, un día me dijo que sí Me la hizo cansada, la chamaca, pero entre más me decía que no, yo más la quería.
El 29 de octubre de 1974 invadieron las tierras de su pueblo. Logré ser gobernante de mi pueblo natal y me escapé con mi novia, ya que sus padres no me aceptaron. A los 22 años me casé, y un año después nació nuestro primer hijo. Pero al no tener un trabajo fijo, los gastos se complicaron mucho. El trabajo en el molino no generaba lo suficiente, y en la farmacia me pagaban cada 6 meses, pero todo ese dinero se donaba en parte a la asociación. Por eso decidí enviarle una carta a mi cuñado, aunque no nos llevábamos bien porque habíamos peleado en una borrachera. Con vergüenza y pena, Cipriano contó cómo le pidió trabajo a su cuñado: "La carta relataba la pena que pasábamos y que yo quería trabajar".
"Jamás olvidaré la respuesta de esa carta, pues mi cuñado contestó: 'Si eres hombre, vente, pero si es para trabajo de campo'". Cipriano relata con nostalgia, con un hijo y otro en camino, necesitaba conseguir empleo. Así es como comenzaron los viajes de ida y vuelta a Estados Unidos: "Los trabajos eran pesados y mis manos sangraban. No estaba acostumbrado a ese tipo de trabajo". Enviaba dinero a su casa, con lo que abrió un molino de nixtamal, pero lamentablemente al año quebró, ya que se quedaron con todas las tortillas y las ganancias no fueron las planeadas. Volvió a Estados Unidos, pero no era feliz, así que regresó a su pueblo para una Navidad.
Como repartidor de leche, salía todos los días a las 5:00 am El negocio iba bastante bien, pero un año después, los compadres le heredaron el negocio. Solo duró tres meses, pues la deuda ya ascendía a 15,000 pesos debido a una plaga que acabó con todo. Nuevamente regresó a Estados Unidos y decidió ahorrar. Envió dinero para abrir una abarrotería, que se mantuvo. Además, logró ser tesorero de la Asociación Colectiva del Trapiche. Entre abastecer la tienda y los gastos médicos de sus hijos, que enfermaban con frecuencia, un año después, la abarrotería quebró. Fue entonces cuando decidió llevarse a su esposa con él a Estados Unidos. Ambos se fueron, dejando a sus hijos con los padres de Cipriano, y les enviaban 100 dólares semanales.
Consiguió un trabajo de distribuidor de helado. Cipriano ríe al relatar que no sabía inglés ni las rutas, y su esposa trabajaba en construcción, limpiando casas modelo. Todo parecía marchar bien. Lograron comprar su primera casa y ya sus hijos estaban con ellos. Tuve una reunión importante con el dueño de la empresa, pero no logró asistir debido a que su hija enfermó. Avisó a la esposa de su jefe, pero la información nunca llegó. Encontró una carta que decía: "Cumple con tus responsabilidades y hazlo saber inmediatamente". Enojado, tomó la carta y ese mismo día renunció, ya que para él su familia era lo más importante.
Cipriano cuenta cómo, ya cansado y frustrado porque todo lo que intentaba fracasaba, estaba dispuesto a ser empleado para siempre. A sus 40 años llegó Amway, lo que cambió su vida. Encontró la carta que su exjefe le había dejado y la colocó en un lugar donde siempre pudiera verla y recordar cuáles eran sus prioridades. Seis años después logró ser Esmeralda. Algo triste, menciona que la meta era alcanzar en cinco años. Tres años después, subieron a Diamante, el mismo año en que su esposa cayó en una gran depresión, de la cual logro salir gracias al apoyo de toda la familia.
En 2020, el COVID atacó su vida fuertemente: estuvo siete semanas en coma, con un diagnóstico muy reservado y la predicción de que durante cinco años estaría en una silla de ruedas, usando oxígeno por el resto de su vida, más dos años de rehabilitación. Tenía llagas. Colón expresa que quería morirse en lugar de vivir así. Comía y hablaba por una válvula, no podía consumir alimentos sólidos. Estuvo tres meses sin ver ni recibir visitas, con pensamientos de muerte.
Pero Dios tenía un propósito, expresa Cipriano con una sonrisa en el rostro. "Mi recuperación me llevó cuatro años. Estoy lleno de vida y listo para seguir luchando. "Eres campeón" es la frase que siempre se utiliza en Amway, porque sí se puede". Desde pequeño ha sido trabajador. Muchas veces le dijeron "no", pero no les creyó. "Mi papá siempre se burló de mí y muchas veces me dijo 'no' a tener un molino, a ser chofer ya estudiar. Pero logré hacer todo, lo que me dijo que no podía, porque luche y me aferre.
Alrededor de 1.2 millones de personas migran de México a Estados Unidos. El año pasado, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reveló que, del total de emigrantes, 952.000 (78,5%) son hombres y 258.000 (21,5%) mujeres., según una noticia de
A la fecha, conoce 20 países del mundo, entre los cuales destacan Guatemala, Grecia, España, Italia, Canadá y Francia. Se aferró a sus sueños y luchó por lo que quería. Lo que más lo hace feliz es haber luchado por su pueblo hace 50 años, por lo cual está escribiendo un libro contando esta historia con otros miembros de la Organización Colectiva del Trapiche. Arriesgó su vida, vio muertes y tuvo que encarcelar a su propio padre para que se respetara la ley. Hoy es feliz y orgulloso de ser campeón, y de realizar su segundo proyecto más importante poder escribir un libro de su biografía