El ambiente en la pequeña casa de Ruth Escobar es silencioso, pero la tensión es
palpable. Cada rincón parece contener el peso de la deuda que la persigue, junto
con la constante preocupación por la salud de su hija Gisela, de 7 años, quien
padece epilepsia.
Ruth es una madre soltera guatemalteca de 35 años, quien enfrenta una deuda de
52 mil quetzales en BANRURAL, una carga financiera que crece mientras lucha día
a día por el bienestar de su hija.
“Cuando te dicen que tu hija va a necesitar medicamentos de por vida, sientes que
el mundo se te viene encima”, comenta Ruth con la voz entrecortada, mientras
recuerda el diagnóstico que cambió su vida para siempre. Gisela fue diagnosticada
con epilepsia a los tres años, un punto de inflexión que llevó a Ruth a embarcarse
en una batalla que no ha cesado desde entonces.
Las crisis de Gisela son impredecibles, y cada episodio exige atención médica
inmediata. “No sé cómo llego al final del mes”, confiesa Ruth mientras muestra los
frascos de medicamentos que necesita su hija. Para solventar los costos de
medicinas y consultas médicas, Ruth tomó un préstamo en BANRURAL, pero la
deuda sigue creciendo, lo que la ha sumido en una angustia constante.
Ruth y Gisella
Ruth trabaja en un call center, pero su salario no alcanza para cubrir los elevados
costos médicos. Por las noches, tras largas jornadas laborales, se dedica a hacer
bisutería y velas para vender a amigos y conocidos, con la esperanza de sumar
algunos ingresos extra. “Todo lo hago por ella”, dice mientras trata de contener las
lágrimas que llenan sus ojos cansados.
Henri Cordero, el padre de Gisela, ha estado ausente desde el nacimiento de la
niña. A pesar de los repetidos intentos de Ruth por conseguir apoyo económico,
Henri ha evadido toda responsabilidad. “Me enoja ver cómo hace todo lo posible
para darle menos a su propia hija”, comenta Ruth, frustrada por la indiferencia y
manipulación de Henri.
En América Latina, el fenómeno de la paternidad ausente es alarmante. Un estudio del
Instituto Nacional de Estadística, muestran que el 61.5% de las madres son solteras
en Guatemala
Y Una de cada cinco mujeres es madre soltera, sin apoyo económico del padre de los hijos,
lo que agrava la carga de responsabilidades sobre ellas.
Cansada de esperar, Ruth decidió llevar el caso a los tribunales. Según el Artículo
47 de la Constitución Política de la República de Guatemala, los padres tienen la
obligación de contribuir al bienestar y desarrollo de sus hijos.
Sin embargo, Henri ha encontrado formas para evitarlo, solicitando a su empleador
falsificar documentos para reducir la pensión alimenticia que podría serle ordenada.
Mientras Ruth sigue adelante con su demanda y busca justicia para Gisela, su lucha
diaria no se detiene. Cada noche sin dormir, cada vela que hace, es un esfuerzo por
asegurar que Gisela reciba el tratamiento que le permite controlar sus crisis.
En un país donde el acceso a la salud es limitado y la carga económica recae de
manera desproporcionada sobre los hombros de madres solteras como Ruth, su
historia refleja la realidad de miles de mujeres guatemaltecas
Mientras Henri Cordero evade sus responsabilidades, Ruth no pierde la esperanza
de ver a su hija libre de crisis y con un futuro lleno de posibilidades.