Néstor Aguilar Néstor Aguilar Author
Title: El Océano y un cambio de vida
Author: Néstor Aguilar
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  El Océano y un cambio de vida Por: Néstor Aguilar La vida, muchas veces presenta una serie de cambios a los que los seres humanos deben ad...

 El Océano y un cambio de vida

Por: Néstor Aguilar


La vida, muchas veces presenta una serie de cambios a los que los seres humanos deben adaptarse, casi siempre, estos cambios vienen con retos que para la mayoría serían imposibles de sobrellevar, giros tan inesperados que la vida misma se puede convertir en un reto.


En esta ocasión viajé a Villa Hermosa, muy cerca de Villa Nueva, es sábado y el clima, contrario a lo dicho por los meteorólogos, está bastante soleado. Llegué con la grabadora lista, la cámara fotográfica con suficiente carga y memoria, y una caja de galletas para tener un detalle con el entrevistado, quién por cierto no quería aceptarlas.





Me recibe una chica en la puerta de la casa, ella tiene aproximadamente 14 años y ayuda a Zdeneck, una casa muy bien ordenada y limpia, en el televisor, videos musicales que hacen del ambiente algo más ameno de lo que hubiera imaginado.


Del fondo de la casa, en una silla de ruedas eléctrica, se aproxima Zdeneck, quién con una sonrisa y mucha amabilidad me recibe y me invita a sentarme, se ubica frente a mí y hacia mi lado derecho para iniciar una conversación de más de dos horas que trataré de resumir en estas páginas. 


Hace 41 años, en las calles de la Colonia Primero de Julio, en Mixco, Guatemala, estudió, jugó y creció Zdeneck, hermano medio de tres en total y único varón. Con una sonrisa bastante marcada, recuerda a sus amistades de infancia, amistades con las que aún mantiene comunicación, la sonrisa cambia drásticamente a un semblante más serio, al recordar también que, a la edad de 19 años debió afrontar la muerte de su madre, quién debido a un accidente de tránsito perdiera la vida.


La mirada de Zdeneck es fija por un momento, recuerda lo apegado que era con su mamá y lo mucho que su pérdida le afectó, tuvo que afrontar momentos de mucha depresión, misma que le hacía pensar si terminar con su vida podía ser una solución al dolor.


Para nuestro entrevistado, quién ha pasado diversos momentos difíciles a lo largo de su vida, el trabajo y las relaciones interpersonales son importantes. Empezar un trabajo vendiendo joyería y tener la oportunidad de platicar con quienes eran sus clientes, se convirtió en una especie de terapia que le permitiría afrontar la situación de depresión que atravesaba.


Zdeneck se acomoda en su silla, mientras la chica que me recibió en la entrada de la casa parece alternar su atención entre su celular y nuestra conversación, riendo discretamente mientras el entrevistado recuerda con cariño, las formas de corrección de su mamá cuando era niño, corrección que, en sus palabras, le enseñó valores como el respeto y la honradez.


Con una notable expresión de respeto y admiración, Zdeneck recuerda a un buen amigo y ex jefe, Byron Vargas, dueño de la joyería y quién se convertiría en una especie de psicólogo que lo obligaría a superar los malos pensamientos que lo acompañaban desde lo acontecido con su mamá.


Una llamada telefónica interrumpe la conversación, Zdeneck maneja varios negocios con los que genera ingresos y su teléfono celular suena constantemente, aprovecho para ver a mi alrededor, el amor por su familia es notable, varias fotografías de él junto a sus hijos adornan la sala, la Fé también forma parte del ambiente y lo hace a través de un altar a la Virgen de Guadalupe.





Al menos durante 8 años Zdeneck se dedicó a la venta de joyería junto a Byron, tiempo en el que tuvo la oportunidad de desarrollarse como persona y vendedor, años en los que pudo demostrar los valores aprendidos durante su infancia.


Se puede ver que el hecho de estar mucho tiempo en la silla de ruedas puede resultar incómodo, Znedeck tiene buena movilidad en sus brazos y un poco menos en sus manos, pero puede estirarse hacia arriba y relajar un poco el cuerpo, que seguramente está cansado de estar sentado.


Con una clara capacidad de adaptación, Zdeneck nos cuenta cómo pasó de ser vendedor de joyería a ser ayudante de pintor, esto en una empresa multinacional que se dedica a diseñar y remodelar tiendas de ropa en diferentes países del mundo, empleo en el que pudo desarrollar nuevas habilidades y que le daría la oportunidad de viajar y conocer diferentes países de américa.


Sin imaginarlo, el trabajo de sus sueños sería también el causante de un cambio de vida tan radical, que requeriría de toda su fortaleza mental y de una resiliencia que ni el mismo Zdeneck sabía que tenía. 


Noto nuevamente esa mirada, es una mirada fija, como quién se centra en los pensamientos y en los recuerdos. Zdeneck cuenta que se encontraba en Miami, Estados Unidos, trabajando en un barco en el que hacían remodelaciones. Aprovechando el momento y la oportunidad, viajó junto a sus compañeros hacia los cayos de Key West.


“Estaba en la inmensidad del océano, nadando tranquilamente, llegó un momento en el que volví a ingresar al agua y mi cabeza impactó con algo, no tengo idea con qué, mis dientes crujieron fuertemente, y sentí una corriente eléctrica que recorrió todo mi cuerpo”


Estudios realizados por investigadores médicos de diferentes partes del mundo han confirmado que las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) son reales y pueden manifestarse de diferentes maneras, algunas personas han manifestado experiencias extrasensoriales, otros han tenido comunicación con personas fallecidas y quizás el más común, es la luz brillante que según los dichos populares no se debería de seguir.


Con actitud de asombro, Zdeneck nos cuenta su Experiencia Cercana a la Muerte: “Después de la corriente que recorrió mi cuerpo, yo desperté, flotando en un abismo negro, la obscuridad y el silencio era todo lo que me rodeaba, conscientemente decidí entregarle a Dios todo y le pedí que cuidara a mis hijos, estaba seguro que estaba muerto. En ese momento a mi lado izquierdo vi un punto blanco, que se hacia mas grande a medida que me acercaba flotando, justo antes de entrar, escuche una voz que me llamaba y eso me hizo abrir los ojos”


Al parecer es imposible ocultar mi asombro al escuchar su historia, la chica que se mantiene atenta a la plática, nos sirve un vaso de limonada y Zdeneck continúa con su relato.


Luego de haber permanecido en ese “lugar” y haber vuelto a abrir los ojos, Zdeneck se da cuenta que no puede moverse. su cuerpo no responde y no tiene idea de donde se encuentra ni de quienes son las personas que lo rodean.


La distancia a la que se encontraban era tanta, que tuvo que ser trasladado por tres diferentes medios de transporte, Zdeneck no tiene recuerdos claros del traslado hacia el hospital, quienes lo acompañaban le cuentan que primero tuvo que ser trasladado por una lancha que lo llevó a la carretera, luego una ambulancia lo trasladó a un punto en donde un helicóptero lo llevaría finalmente al hospital.


Con cierta expresión de agradecimiento, Zdeneck admite que el hecho de que su accidente ocurriera en Estados Unidos, y de que su operación se llevara a cabo en el Jackson Memorial Hospital de Miami, le daba una mayor tranquilidad pues sabía que se encontraba en un hospital de primer nivel. Diferentes fundaciones le ayudaron con los gastos hospitalarios, los cuales fueron bastante altos.


Imitando el acento, nos cuenta de cómo una enfermera cubana, se mantuvo al pendiente de él durante su proceso, la enfermera conocía muchos detalles de la vida de Zdeneck, detalles que él mismo había compartido con ella, pero que él no recordaba haberle dicho anteriormente. Existen muchos detalles después del golpe que Zdeneck no recuerda, detalles que puede contarnos únicamente por que a él se los han dicho las personas que estaban junto a él en el accidente.


Al volver de Estados Unidos, Zdeneck tuvo la oportunidad de llevar su proceso de rehabilitación en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, hospital en el que conoció a muchas personas que se encontraban en la misma condición que el, algunos de ellos sin embargo, no tuvieron la misma fortaleza mental para sobrellevar el proceso, con tristeza recuerda a dos personas que decidieron terminar con su vida debido a la depresión en la que se encontraban.


Para Zdenek el accidente es simplemente un proceso que la vida tenía deparado para él, aún pasa por episodios de frustración y tristeza y nos dice que si en un futuro es posible un procedimiento experimental que le permita volver a caminar, él se ofrecería como voluntario sin dudarlo.


“A pesar de la situación tan difícil y de mi condición actual, los golpes más duros que pudo darme la vida fue la muerte de mi mamá a los 19 años y la muerte de mi papá hace unos 4 años, mi papá se convirtió en el pilar de mi vida después del accidente, su ayuda fue fundamental”. 





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