En el año de 1997, cuando Karla Marroquin, una joven madre soltera de Villa Canales, que comenzó
su camino hacia el emprendimiento con tan solo Q300 prestados en mano, con el apoyo moral y emocional
de sus padres, quienes eran negociantes, con lo poco que tenía para empezar y con una inquebrantable sed
de salir adelante, dio inicio a su historia de éxito.
Sus inicios fueron humildes, vendiendo piñatas, panes y pasteles en las calles, pero lo que dio paso a la idea fue que de una rebanada de pastel que le vendió su vecina, marcó el camino hacia lo que hoy es su pasión: la repostería. Lo primero que obtuvo con sus ingresos fue una batidora de mano y con eso Karla decidió dar el salto. Sin embargo, sus primeros años no fueron sencillos, pero con fe y esperanza avanzó.
La masa con la que preparaba sus pasteles estaba llena de esperanzas; muchos de ellos no se vendían y ante el inminente fracaso que eso podía suponer, Karla no se detuvo y cada fin de semana, con ayuda de sus hijas, salía a las calles en pleno sol o lluvia, buscando vender sus creaciones. Su disciplina y constancia eran inquebrantables y aunque sus padres no siempre entendieron el porqué tenía que recurrir a vender en la calle, ella lo vio como una oportunidad para progresar.
“Recibí muchos ‘no’ en la vida, para mí vender en la calle no representaba vergüenza sino inteligencia y trabajo honesto. Unas veces se está arriba y otras veces abajo” declaró Karla. Con el tiempo su esfuerzo empezó a dar fruto, pero no sin antes haber enfrentado dificultades.
“Ahora me dicen: yo la conocí a usted vendiendo en la calle” comentó Marroquin. Su mayor inspiración siempre fueron sus hijas y su amor por la repostería.Karla vendía afuera de las escuelas, en el mercado y en lugares donde pudiera encontrar clientes, y poco a poco el negocio fue creciendo con el fruto de su trabajo y ahorro con el cual fue comprando todo el equipo industrial necesario para profesionalizar su producción.
“Al inicio inauguré dos pastelerías, pero debido a las amenazas de los extorsionistas tuve que cerrar una de ellas” expresó Karla. El golpe más duro de su vida aún estaba por llegar; cuando en medio de su lucha por mantener el negocio, Karla perdió a su hija mayor, Dorian Maria Reyes Marroquin, lo que la llevó a una profunda depresión, sin embargo, en honor y memoria de su hija y al esfuerzo que ambas le pusieron desde el principio, decidió seguir adelante. Comenta que fue un proceso lleno de dolor, pero en su duelo encontró una forma de seguir trabajando.
Para poder seguir financiando su pastelería, Karla se unió a “cuchubales” , el cual es un sistema de ahorro o ayuda entre personas, esto le permitió obtener el material necesario para su negocio. Con el paso del tiempo, su negocio ha ido creciendo, hasta el punto en que actualmente alquila dos locales: uno para la producción, es decir, donde hornea y decora sus pasteles y otro para el despacho de sus pasteles.
Con creatividad e innovación, Karla ha creado sus propias recetas para pasteles y su especialidad es el pastel “canasto de frutas”, que ya ha conquistado el paladar de sus clientes. “Me siento bendecida porque hubo un momento en que pasaba penas con mis niños, ya que en ese tiempo no tenía un trabajo fijo y con fe a Dios de que todo iba a salir bien, puse mi pastelería. No ha sido fácil, pero es una satisfacción enorme haberlo logrado ” confesó Karla.
El camino no ha sido fácil, pero Karla Marroquin ha sabido transformar cada dificultad en una
oportunidad de crecimiento. Desde los días en los que vendía piñatas y chiles rellenos en las calles de
Villa Canales, hasta tener dos locales dedicados a su pastelería, es la historia de una mujer que, a pesar
de los obstáculos, nunca perdió la fe y las ganas de trabajar duro para que su emprendimiento creciera.
Aunque muchos la recuerdan como aquella mujer que junto con sus hijas vendían pasteles en la calle,
hoy la reconocen por su resiliencia, constancia y disciplina, además, de siempre recordarle que endulza
los momentos más importantes de sus clientes. “Me gusta mi trabajo y sé que con cada pastel estoy
dejando un pedazo de felicidad en festejos y hogares” dijo Karla Marroquin.