El fútbol en Guatemala enfrenta desafíos que limitan el
desarrollo y éxito de los jugadores, tanto local como internacionalmente.
Según un estudio realizado por el CIES
Football Observatory, organización independiente de investigación y educación
afiliada a la FIFA, Guatemala es uno de los países de Centroamérica que menos
jugadores expone internacionalmente. A diferencia de Costa Rica que cuenta con
más de 70 futbolistas en clubes extranjeros, solo son 9 los guatemaltecos que se
encuentran fuera del país.
Esta situación es consecuencia de una
serie de obstáculos que limitan el desarrollo de los futbolistas desde sus
inicios. Sin el apoyo necesario, muchos abandonan su sueño antes de alcanzar la
profesionalidad, conformándose con ligas que no ofrecen el mismo nivel de
competencia ni proyección.
Falta de recursos e inversión
La inversión en el fútbol, por parte del
gobierno y del sector privado, es insuficiente para desarrollar el talento de
los jugadores. Según la Constitución Política de la República de Guatemala, el
deporte tiene una asignación del 3% del presupuesto anual del Estado, lo que
equivale aproximadamente a 3 mil 746 millones de quetzales. Esta cantidad, se
distribuye de manera que solo el 50% se destina al deporte federado.
De acuerdo con los datos más recientes brindados
por la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG), el Comité Olímpico
Guatemalteco recibe el 20% de dicha cifra y la propia CDAG el 80%. Esto
significa que la Federación Nacional de Fútbol (FEDEFUT), al ser una de las 47
federaciones y asociaciones deportivas que compiten por recursos, obtiene solo
una fracción de estos fondos.
Las condiciones de las canchas, los
centros de entrenamiento y los estadios, son un ejemplo de la falta de
inversión. La mayoría de las instalaciones está en mal estado y carecen de los
elementos necesarios para la formación de los futbolistas. Diego Villatoro,
futbolista de Comunicaciones FC y seleccionado nacional sub-20, calificó la
infraestructura deportiva del país como “pésima”.
“Es lo peor que hay en Guatemala.
Incluso equipos de liga mayor tienen canchas que están en decadencia. En
comparación con otros países a los que he ido, la diferencia es abismal en
todos los sentidos”, añadió.
La limitada asignación de recursos también
se refleja en la escasez de entrenadores especializados, programas de alto
rendimiento y acceso a servicios como nutrición y cuidados médicos. Villatoro
destaca que careció de estas condiciones desde que se inició en el deporte: “Solo
cuando llegué al equipo mayor de Comunicaciones comencé a tener esas
comodidades, pero sé que pocos equipos brindan estos recursos en el país”.
James Collins, nutricionista del deporte,
señala que un programa de nutrición deficiente puede reducir el rendimiento de
los futbolistas juveniles hasta en un 20%. En su investigación para el Instituto
Gatorade de Ciencias del Deporte, menciona que un atleta en desarrollo necesita
consumir entre 1.2 y 2.0 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal
diariamente para facilitar la recuperación muscular.
“Los deportistas que participan en programas de entrenamiento bien estructurados pueden experimentar mejoras notables en su rendimiento, con incrementos que pueden alcanzar hasta un 30% en comparación con aquellos que no siguen un enfoque sistemático”, explicó.
Apoyo emocional y familiar insuficiente
La salud mental es un factor clave en la
carrera y rendimiento de un futbolista. El estrés constante, las lesiones
prolongadas, la presión por ganar y el hecho de ser suplente, son algunas de
las circunstancias que pueden generar trastornos como la ansiedad y la
depresión. Estas condiciones, no solo afectan su desempeño en el campo y su
capacidad para continuar en el deporte, sino también su vida personal.
“Muchas veces hay barreras mentales en
los jugadores, donde ellos no creen que pueden lograrlo, no se sienten
suficientemente buenos, y piensan que jamás serán llamados a jugar en la
próxima categoría. Todo esto impuesto por los mismos directores, entrenadores o
incluso familiares”, comentó Luis Pablo Morales, exfutbolista de CSD Municipal
y Achik'.
Una investigación realizada en 2020 por
la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro), reveló que
el número de jugadores que presentaba síntomas de ansiedad y depresión, había
aumentado desde la llegada del Covid-19. El 40% de las mujeres y el 29% de los
hombres confirmaron padecer de estas afecciones.
Desde que estos porcentajes se hicieron
públicos, varios clubes profesionales en Europa y Sudamérica comenzaron a
implementar programas psicológicos para brindar apoyo a sus futbolistas. No fue
el caso de Guatemala, donde la atención a la salud mental sigue siendo
relegada, y tanto el diagnóstico adecuado como el tratamiento de estos
problemas, aún no reciben la importancia necesaria.
El entorno y el apoyo familiar también
influye en el desarrollo de cualquier deportista. Los padres se convierten en
el principal soporte emocional y económico de los jugadores desde que inician hasta
que llegan a la élite. Cuando este respaldo falta, muchos se ven en la
obligación de abandonar su formación. Esto puede surgir por el poco
asesoramiento que reciben en torno a lo que conlleva el fútbol como una carrera
profesional.
“Afuera de la cancha es muy difícil
encontrar buena orientación para ayudar a crear una carrera futbolística. Hacen
firmar contratos muy grandes a corta edad; quizá en buenos equipos pero donde
te quedas estancado mucho tiempo. Es difícil encontrar quien te ayude a hacer y
tomar decisiones buenas”, agregó Morales.
Desigualdad de oportunidades
La discriminación socioeconómica es uno
de los principales obstáculos que enfrentan los jóvenes para acceder a
oportunidades en el fútbol. Stanley Gardiner, exentrenador de la selección
mayor femenina de Guatemala y actual director deportivo de Futeca, mencionó que
en un país cuya población sufre de pobreza en su 56 %, y de pobreza extrema en
un 16.2 %, las posibilidades para iniciar en este deporte son escasas.
“A esto, hay que agregar que incluso
varios de los clubes de liga nacional tienen siempre muchas dificultades para
ofrecer al futbolista una situación laboral estable. Muchos de los potenciales
talentos tienden a perderse, ya que optan por otras actividades que les generen
mejores ingresos para colaborar con el sostenimiento de sus familias”, comentó.
Las mujeres enfrentan barreras
adicionales que dificultan su desarrollo en comparación con sus contrapartes
masculinas. Gardiner subrayó que “un primer obstáculo es el aún existente
marcado cliché de que el fútbol es únicamente para los hombres”, cosa que limita
la masificación del deporte en el país.
Este estigma, junto con la incapacidad
de los dirigentes en federaciones y equipos para gestionar recursos, agrava la
situación. “La cantidad y calidad de los entrenadores es insuficiente para
cubrir el macro de jóvenes y niños que practican el deporte”, explicó,
indicando que la oferta económica limitada para las deportistas también los
afecta ellos, especialmente para quienes trabajan en la base y en el nivel
competitivo.
La tendencia a desaparecer de los
espacios abiertos donde niños y niñas podían jugar sin pagar, también restringe
la entrada al fútbol para las personas que no pueden permitirse academias
privadas. “Además, la carga académica, especialmente en las niñas, reduce
significativamente el tiempo que pueden practicar, afectando el desarrollo de
sus habilidades desde temprana edad”, añadió el exseleccionador.
Cuando se le preguntó sobre las acciones
necesarias para que el fútbol femenino en Guatemala alcance un nivel más
competitivo y reconocido, destacó la importancia de eliminar la corrupción en
las instituciones deportivas y de revisar los programas de formación de
entrenadores. “Crear y mantener programas de masificación del fútbol femenino,
con niñas desde los cinco años, es absolutamente fundamental”, afirmó.
Falta de exposición internacional
La escasa exportación de futbolistas
guatemaltecos al extranjero es resultado de los obstáculos en su formación,
pero también, de varios factores interrelacionados que limitan su visibilidad y
oportunidades. Amarini Villatoro, exdirector técnico de la Selección Nacional
hasta 2021 y actual dirigente del C. S. D. Xelajú MC, declaró en rueda de
prensa que “por cultura, al guatemalteco no le gusta salir de su zona de
confort”.
Según él, existe un talento
significativo, pero el miedo a competir en niveles desconocidos frena a muchos
jugadores. La percepción de que el fútbol en Guatemala ofrece salarios “aceptables”,
genera un acomodamiento que desincentiva la búsqueda de oportunidades en ligas
extranjeras. “Los equipos a los que se podrían ir, encuentran jugadores más
baratos en otros países”, argumentó.
Villatoro también apunta que “los clubes ven más por intereses propios y se han olvidado de establecer mecanismos que ayuden al jugador a salir al extranjero”. Esto, junto con la falta de agentes que promuevan a los futbolistas guatemaltecos fuera del país, y la poca participación internacional, limita aún más su exposición.
Iván Franco Sopegno, quien dirigió a la
Selección Nacional entre 2014 y 2015, añade que “para que el futbolista
guatemalteco pueda ser fichado por gente de afuera, se necesita exposición, y
eso solo lo dará competir y ganar algo a nivel internacional”. La falta de
logros en competiciones internacionales ha obstaculizado la proyección de los jugadores
en el mercado global, tanto a nivel de clubes como de selección.
El biotipo del jugador guatemalteco es otro
aspecto por considerar. Sopegno explica que “hoy lo que es exportable es la
velocidad y la potencia”, características que a menudo no se alinean con el
perfil de los futbolistas nacionales, quienes tienden a sobresalir en
resistencia y técnica. Esta diferencia en rendimiento físico y estilo de juego hace
que disminuya el interés de visores y scouts internacionales.
“Hay jugadores que logran salir, pero no
logran consolidarse y rápido vienen de regreso. Al ir afuera les cuesta
adaptarse. Allá se encuentran con otro nivel, jugadores que son mejores y se
desesperan”, opina Benjamín Monterroso, excentrocampista y entrenador de fútbol
guatemalteco.
Perspectivas de mejora
La Federación Nacional de Fútbol de
Guatemala, llevará a cabo diversas iniciativas para enfrentar los desafíos en
la formación de deportistas. Con el respaldo de un presupuesto de 800 mil
dólares del Programa Forward de la FIFA, esta colaboración tiene como objetivo
fortalecer la trayectoria de desarrollo del futbolista guatemalteco, siguiendo
las recomendaciones de la organización.
Entre las metas de la federación para
los próximos años, se incluye la creación de sistemas de competición que
amplíen la participación de jugadores, retengan los talentos locales, y aseguren
que tanto el progreso individual como colectivo de los futbolistas reciba la
atención adecuada.
Un aspecto destacado es la
implementación de dos torneos: uno de fútbol 7 mixto sub-11, con 396 niños y
niñas, y otro sub-13 en el que participaron 945 jugadores, distribuidos en 387
niños y 558 niñas. Ambos torneos culminaron el 7 de septiembre en la sede de la
FEDEFUT, utilizando un campo de césped artificial de última generación,
inaugurado en agosto de 2023 con el apoyo del Programa Forward.
William Fredy Martínez, secretario
general administrativo de la FEDEFUT, expresó que “el apoyo otorgado por la FIFA,
tanto económico como con entrenadores, es fundamental para poder llevar a cabo,
por primera vez en Guatemala, torneos masculinos y femeninos de categorías
juveniles”.
La implementación de iniciativas como
los torneos sub-11 y sub-13, marca un avance en el fortalecimiento del fútbol
guatemalteco. Al abordar desafíos en inversión y apoyo, se espera que surjan
más proyectos que impulsen el talento local. Los jóvenes futbolistas deben
establecerse en el ámbito nacional y de esta manera aspirar a tener un impacto
en el escenario internacional.