Por Cristian Rauda
Conociendo la historia de personas emprendedoras que muestran la realidad detrás de un sueño o necesidad por salir adelante, siendo estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) o personas emprendedoras.
En el mundo de los emprendedores, la creatividad e innovación forman parte del cambio y siempre sobresalen por ser pioneros creando nuevas reglas y realidades, desafiando así lo ya establecido. A través de la historia de cada emprendedor hay una semilla plantada con la esperanza de que germine para cumplir sus sueños, se descubre no solo el coraje, sino que también la pasión y compromiso con la que empezaron este camino.
En la universidad, el camino del emprendimiento no solamente representa un desafío, sino que también significa un riesgo y una forma de trabajo que puede interpretarse como informal, ya que muchas de las personas que inician con un emprendimiento buscan generar ingresos para apoyar a sus familias y no porque en realidad sea un sueño.
“Existen programas que apoyan e impulsan a los emprendedores en la universidad, cómo Emprende USAC, el cual es un movimiento estudiantil y docente que promueve la cultura del emprendimiento, cuenta con el apoyo de distintas facultades como: Agronomía, Medicina, Veterinaria, Ciencias de la Comunicación, entre otras” expresó Mirna Ayala profesora de la Facultad de Agronomía.
Algunos de los desafíos que enfrentan los emprendedores son la falta de acceso a recursos, la inestabilidad laboral y ausencia de beneficios son los principales motivos por los que se decide empezar un negocio propio. El emprendedor tiene dos caras en la moneda, o bien se hace por un sueño o por necesidad. En este reportaje se explora la vida y sueños de algunos emprendedores que convirtieron el desafío en una oportunidad.
Guatemala es uno de los países con más alta tasa de emprendimiento en el mundo. Según el Monitor Global de Emprendimiento, 21 de cada 100 guatemaltecos se encuentran emprendiendo negocios. Cada año surgen alrededor de 100 mil emprendimientos y como se mencionó antes muchos de estos nacen por falta de una oportunidad laboral formal.
“Se estima que en Guatemala alrededor de 4 millones 567 mil personas se dedican al área de emprendimiento, todo esto incluye emprendimientos en sus primeras fases, es decir, nuevos y ya establecidos” según un estudio realizado por parte del Monitor Global de Emprendimiento (GEM) 2023-2024.
Según datos proporcionados por el GEM, solo el 30% de los emprendimientos sobrepasan los 3 años, ya que representa una alta dificultad para poder mantener un negocio en marcha y todo esto con la poca accesibilidad a recursos y la alta competencia dentro del mercado.
Convirtiendo el desafío en oportunidad
Conoceremos las motivaciones y angustias de uno de los personajes entrevistados, explora reflexiones personales y el impulso que tomó para llevar todo a cabo aun sabiendo que podía fracasar en el intento.
Eddy Fernando Molina, un emprendedor que decidió empezar con un negocio propio de panes, comenta que para él no fue un sueño sino una realidad ya que no contaba con un sustento económico estable y al optar por un empleo siempre lo descartaron.
Vio la oportunidad de generar ingresos vendiendo panes y empezó con una idea que parecía un riesgo ya que sabía que podía perder dinero en el intento. Esto no le fue impedimento para intentarlo y hasta la fecha sigue sosteniéndose de la venta de panes, al mismo tiempo que también logra mantener a su familia.
“Retos como la pandemia me impidieron continuar con mi puesto de panes o no fui apoyado por mi familia cuando empecé en esto, creí que no se me iba a vender nada, sabía que necesitaba hacer algo para salir adelante no solo yo sino que también ayudar a mi esposa e hija” comentó Eddy.
Creando y cultivando ideas
La historia de Angelline Girón y José Miguel Pirir, estudiantes universitarios y fundadores de Coffe Bistro muestran el proceso creativo de cómo surgió todo, desde vender ropa hasta hacer bisutería. Cuentan que empezaron vendiendo pequeños postres en su colonia y que eso los llevó a pensar en grande y tener su propia cafetería.
Expresan haber empezado para tener independencia económica y, en el caso de Angelline, para poder cursar sus estudios universitarios, han tenido que ser pacientes ya que comentan que hay días donde se vende demasiado pero hay días donde no llegan muchas personas y eso suele representar pérdidas económicas para ellos.
“Para mí, el éxito es poder haber realizado el sueño de abrir una cafetería, aunque combinar el tiempo entre mi emprendimiento, los estudios y mi vida personal ha sido muy difícil porque no me queda tiempo de nada. Podría decirte también que a veces es un poco frustrante el soltar esa parte social de mi vida y también es decepcionante cuando no llegan muchas personas “comentó Angelline.
“Recuerdo que los primeros días fue muy triste porque no llegaba casi nadie y se reflejó en las pérdidas que estábamos teniendo, decidimos seguir intentándolo sabiendo que teníamos el riesgo de cerrar y perder lo que empezamos, además no hemos recibido la suficiente capacitación o enseñanza sobre emprendimientos en la universidad o anteriormente en escuelas. Considero que no se habla lo suficiente de esto” expresó Miguel Pirir.
La Municipalidad de Guatemala cuenta con educación como foros, presentaciones o conferencias gratuitas y actividades para personas emprendedoras como el Centro Municipal de Emprendimiento (CEM) y su programa de emprendimiento.
Resiliencia
La resiliencia es algo que Elsi Recinos de 28 años, tuvo que aprender para poder salir adelante luego de que fuera despedida de su anterior trabajo. “Para mí ser despedida del trabajo fue muy duro porque eso era mi sustento y el pan de cada día, tuve que pensar en muchas formas de ayudar en casa económicamente ya que mi mamá en ese entonces tenía covid, tuvimos que comprarle medicamentos y un respirador” comentó Elsi estudiante universitaria de psicología.
Su emprendimiento llamado Hela Shop fue el sustento durante 8 meses y comentó que por más experiencia laboral que tuviera nadie la contrató en ese periodo. Además, es estudiante del quinto semestre de psicología. “Recuerdo que para poder ayudar a mi mamá tuve que dejar mis estudios porque no me alcanzaba el dinero y con mi negocio logre ayudar a transitar la situación tan difícil en la que estábamos y, aunque a veces no se vendía nada, siempre me mantuve persistente, lo cual es algo que considero como la clave para no rendirte en medio del fracaso” expresó Recinos.
Ser emprendedor representa altibajos emocionales, presión constante por ver el éxito y mantener el negocio, así como también representa aprendizaje y crecimiento, ya que los desafíos implican adaptación constante. Existen iniciativas como el apoyo a mujeres emprendedoras por parte del Ministerio de Economía.
“Las mujeres emprendedoras y empresarias, contarán con apoyo y acceso a créditos por medio de recursos por Q75 millones de quetzales provenientes del Fondo de Desarrollo de la Microempresa, Pequeña y Mediana Empresa (MiPyME)” según el portal del Ministerio de Economía (MINECO).
Según declaraciones de la viceministra de Desarrollo de la MIPYME, Elizabeth Ugalde “ la cantidad de Q75 millones proviene del Fideicomiso que se tiene con el Banco de los Trabajadores”.
La realidad del emprendedor
Cecilia Morales, una señorita de 21 años de edad y estudiante universitaria, es emprendedora de un negocio de ropa de la marca Shein, la cual vende a través de redes sociales y explica que aparte de tener un trabajo formal, ella quería tener ingresos de otro lugar.
“Para mí emprender representa un reto ya que lo he hecho más de una vez y debes tener una respuesta hacia el fracaso y ser persistente porque si no te quedarás en el intento, por ejemplo lo primero que hice fue vender donas pero como no es algo que las personas quieran todos los días quedó en el olvido, luego empecé a vender ropa en línea creando una estrategia y pues me ha ido mejor aunque no siempre se vende. Ha sido muy difícil porque a veces no me queda tiempo de sacar todo adelante” comentó Cecilia.
A través de la exploración de estas historias podría decirse que la esencia del emprendimiento es la valentía, perseverancia y compromiso de hacerlo realidad. Más allá de lo superficial crear un negocio se da por la necesidad de generar ingresos y la mayoría de estos surgen a partir de ideas ya antes vistas y una pequeña parte de sus consumidores lo consideran novedoso. Esta es la situación de muchos guatemaltecos que al verse afectados por las escasas oportunidades laborales deciden crear su propio negocio.
Historias como las de Eddy, Angelline, Jose Miguel, Elsi y Cecilia Morales muestran una realidad que caracteriza a las personas emprendedoras, ya sea por cumplir un sueño o por factores distintos, se adentran en el mundo del emprendimiento como jóvenes universitarios o personas con el deseo de emprender, no importando las dificultades.