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Title: Familias guatemaltecas rinden homenaje a sus difuntos en el Día de Todos los Santos
Author: Dulce Cano
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  Por Sara Galindo El 1 de noviembre de cada año los cementerios de Guatemala se llenan de color y tradición, y el Cementerio General de Gua...

 Por Sara Galindo

El 1 de noviembre de cada año los cementerios de Guatemala se llenan de color y tradición, y el Cementerio General de Guatemala es uno de ellos. Familias llegan con flores, comida, velas, y recuerdos, así dedican el día para honrar a sus seres queridos fallecidos. El Día de Todos los Santos no es solo un momento de nostalgia; es una celebración que conecta a las generaciones actuales con las pasadas.

La festividad del Día de Todos los Santos tiene una historia rica y compleja en Guatemala. Fernando Ruano, profesor de historia, explicó: “El Día de Todos los Santos en Guatemala es una tradición que mezcla las costumbres indígenas de honra a los muertos con las prácticas católicas traídas por la colonia. Esta fusión cultural da lugar a una celebración única en nuestra región”.

Ruano agregó que, a lo largo del tiempo, esta celebración ha evolucionado para adaptarse a la modernidad, pero aún conserva elementos ancestrales. “Los cementerios se llenan de familias que traen flores, comida y velas para sus difuntos. Es una expresión viva de la identidad guatemalteca, donde la muerte es vista no solo como un final, sino como una continuidad de la vida en otro plano.”

Para la familia Lima, este día es un momento de nostalgia y convivencia. Emanuel Lima, acompañado de sus padres y hermanas acuden al cementerio para honrar la memoria de su abuela. “Es un momento de unión familiar. Nos ponemos de acuerdo para venir y después comemos en los puestos que se encuentran afuera del cementerio, esto ya se ha convertido en una tradición para nosotros”, comentó Lima, con una sonrisa nostálgica.

La visita al cementerio se convierte en un momento especial en el que se comparten anécdotas. “Compartimos momentos alegres que nos hacen recordar la vida de nuestra abuelita, ella siempre me apoyó. Siempre tengo presente que ella me prestó dinero para comprar mi primer carro”, agregó Lima. Para ellos, el Día de Todos los Santos es más que un homenaje.

Desde tempranas horas del día, los trabajadores del Cementerio General en la Ciudad de Guatemala empezaron con sus actividades. Se observó cómo algunos empleados se encargaban de limpiar los caminos y organizar las áreas más concurridas, mientras otros asisten a los visitantes.

Los trabajadores, acostumbrados a la emotividad de ese día, realizaban sus labores de manera discreta, mientras las familias, en silencio o con murmullos, recordaban y rendían homenaje a sus seres queridos.

Aracely Pirir, una vendedora de flores en el cementerio, comentó que en su familia consideran este día como una ocasión especial. “Es un día alegre, uno siempre está ocupado y este día deja más ganancia”, comentó Pirir. “El 1 de noviembre es para los difuntos y a los difuntos se les lleva flores”.

Pirir lleva vendiendo flores en el cementerio durante más de quince años, mencionó que cada año las familias repiten su visita. “Desde que era pequeña me traía mi abuela. La venta de flores comenzó con la mamá de ella”.

Visitar los cementerios durante el Día de Todos los Santos es una tradición guatemalteca. Las costumbres durante esta celebración varían significativamente de un municipio a otro. Esta diversidad refleja la riqueza cultural del país y la manera en que diferentes comunidades honran la memoria de sus seres queridos para mantener vivas sus tradiciones.


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