El primer punk es de Totonicapán
Héctor Mazariegos tiene actualmente 53 años, nació el 21 de diciembre de 1970 originario de Totonicapán se mudó a la ciudad capital impulsado principalmente por su sueño de tener su propia banda de punk junto con su ideología y la busca de una forma de vida independiente.
Viniendo de padres trabajadores, su padre tenía una panadería y su mamá era enfermera, siento un niño muy inquieto y curioso con gusto por la música desde pequeño con el equipo que podía conseguir en esa época.
A principios de los ochentas empezó a viajar junto con su hermano mayor a la ciudad capital, en donde lo ayudaba con un puesto de ventas de artesanías como recuerdos, pulseras, aretes y llaveros y recuerda el altor valor que tenía la moneda nacional.
Este primer puesto estaba ubicado en frente del antiguo cine sexta por la once calle y sexta avenida que el cual tenía en frente una venta de discos que se llamaba “Radiocity” en donde logró tener acceso a más música y en diferentes formatos análogos y en lugar se encontraba desde el 86 hasta el 91 ya que su hermano se graduó de su carrera y le dejó el puesto cuando el aun se encontraba en básicos.
Luego estando solo con el puesto decidió cambiar de lugar y se trasladó en medio de la cuadra entre la 10 y 9 calle en done se encontraba el antiguo hotel Ritz en donde empezó a vender sus propias artesanías y aretes más enfocado a la cultura que quería transmitir.
Los primeros acercamientos al punk
Los primeros acercamientos a la música punk fue durante su niñez ya que después del terremoto de 1976 llegó ayuda extranjera a Totonicapán y ya que la mamá de Héctor se encontraba como auxiliar de enfermería y era traductora de quiche a español y los médicos extranjeros vinieron junto con sus hijos.
Los niños los cuales se hicieron amigos de Héctor traían sus propios reproductores y discos en donde escuchó por primera vez bandas como “The Ramones” o “The Sex Pistols” según palabras de el: fue un género totalmente diferente al rock que es escuchaba en Guatemala en aquella época,
Estas bandas junto con lo que aprendió de la cultura punk por parten de sus amigos le inculcó un deseo por hacer música. Héctor cuenta que: “Con mus amigos tomábamos una escoba como guitarra mientas escuchábamos nuestra música y conforme fue pasando el tiempo fui consiguiendo y conociendo más música en mis viajes de la capital”.
Dentro de la música y la cultura punk de D.I.Y. o “Hazlo tu mismo” por la traducción de las siglas en ingles lo cual impulsó su gusto por realizar artesanías para su puesto en la ciudad capital.
Inicio de su independencia y de sus sueños con la música.
Luego de mantener con su puesto en solitario se trasladó totalmente a la ciudad capital para poder obtener su sueño y con la cultura punk que adoptó, y este puesto lo tuvo en solitario hasta graduarse en bachiller en computación en 1991.
Luego de graduarse, dejó su puesto para empezar a trabajar en una empresa de manera formal en el cual estuvo trabajando por seis años en los cuales aprovechó para ahorrar y comprar instrumentos y equipo y poco a poco empezó a juntarlo y hacer su propia banda y organizar sus propios recitales.
Durante este tiempo cuando no contaba con todo el equipo y empezaba con su banda le fue difícil encontrar espacios donde tocar ya que las otras subculturas del rock eran muy cerradas y no aceptaban bandas o proyectos distintos a sus estilos.
Cuando logró tener todo el equipo que necesitaba y un poco de ahorros renunció a su trabajo y con lo ahorrado pudo volver a poner su propio puesto de venta de artesanías, artículos y accesorios punk y aprendió a realizar perforaciones y aretes.
Junto con todo el equipo que logró obtener empezó a organizar sus propios eventos los cuales se llamaron “Stage Punk” en donde habría espacio para todas las bandas que quisieran participar siendo un inicio para los eventos de la cultura punk en Guatemala.
Su puesto de perforaciones lo tuvo en la antigua sexta avenida cuando se encontraba llena de ventas toda la calle y en empezó a hacerse popular entre la escena punk y reconocido por el puesto de perforaciones para luego ser trasladado por la municipalidad al centro comercial el amate en la 18 calle entre cuarta y quinta avenida.
Actualmente Héctor tiene más de 30 años con su puesto, teniéndolo desde que era un adolescente impulsado con su cultura punk.
“Me siento muy feliz actualmente siguiendo con mi negocio compartiendo mi cultura a nuevas generaciones a personas de todas las edades y actualmente aun sigo tocando con mi grupo siempre que se pueda”.