Concepción Marroquín, o como es conocida por todos, “Doña Chonita”, es un elemento importante en el campo del servicio comunitario, “Mi sueño es salvar al mundo y siento que lo consigo cuando salvo a una persona en mi trabajo”, dijo Concepción Marroquín. Desde hace 13 años, ha dedicado su vida al noble arte de ser bombera, una vocación que comenzó con el deseo de ayudar a los demás, inspirado por las circunstancias que vivió en su juventud.
Hoy en día Doña Chonita es jefa del grupo de bomberos de la estación 88 de Villa Canales, pero su camino no fue fácil. Su formación comenzó en la academia de Amatitlán, un camino que demandaba enormes sacrificios. Después de una jornada laboral que terminaba a las 9 de la noche, Doña Chonita emprendía un largo viaje en taxi o bus hacia Amatitlán para recibir su formación. “ a menudo, regresaba a casa a la 1 o 1:30 de la madrugada, sin un horario definido de salida, sin embargo, el compromiso y la pasión por mi vocación le permitieron superar estas dificultades”, dijo Concepción Marroquín.
Su pasión por la
profesión ha hecho que sea testigo de una gran cantidad de accidentes y casos
difíciles, pero su amor por ayudar a los demás permanece inquebrantable. Este
amor no solo nace del deseo de atender emergencias, sino también de su
experiencia personal en su comunidad, donde a tenido que enfrentar situaciones
en las que sus vecinos necesitan atención médica urgente, “Me han llamado
desesperados y asustados porque necesitan de atención médica, también han
tocado la puerta de mi casa preocupados”, dijo Concepción Marroquín.
Doña Chonita se inscribió
en la academia con el propósito de ir más allá de la ayuda a familiares y
vecinos; su meta era convertirse en una profesional capaz de brindar auxilio a
quien lo necesitara. A lo largo de los años, ha recibido un fuerte respaldo de
su familia, amigos y compañeros de trabajo, quienes han sido su pilar en esta
carrera desafiante.