Por Cristhian Lucero
Carlos Suruy es un joven de 23 años, originario de Montúfar, San Juan Sacatepéquez; desde hace años inició con el proyecto deportivo de FC San Juan Sacatepéquez, que inició con pocas herramientas y demás dificultades.
Sin embargo, a lo largo de los últimos años su idea de que los niños fueran formándose deportivamente lo ha llevado a ir mejorando, hasta el punto de participar y salir campeón en torneos regionales y nacionales.
A inicios de diciembre de 2023,
algunos alumnos de Suruy, junto a él, pudieron jugar su primer torneo fuera del
país, al viajar a El Salvador. En 2024 formó la academia FC San Pedro
Sacatepéquez, en el municipio aledaño a San Juan. Este sábado 10 de agosto, la
academia McCallister, de Patricio MacCallister, tio del jugador argentino, llegó a San Juan Sacatepéquez para hacer pruebas y visorias a San Juan para llevarse a varios de sus
alumnos a Argentina.
Tenemos tres canchas disponibles para la Academia FC San Juan. En Aldea Comunidad
de Zet que está en el sector cinco, Campo Los Pinos.
Aquí en Aldea Montufar, Kilómetro 42.5. Está la cancha y en Aldea Sajcavillá en las canchas El Manzanal, que
gracias a Dios nos abrieron las puertas y ahí tuvimos la oportunidad de ir acercándonos al pueblo para que más niños se sumen a este proyecto. En San Pedro Sacatepéquez contamos con la
academia ubicada en als canchas Nueva Esperanza de Don Arturo.
En diciembre estuvieron en El Salvador. ¿Cuántos fueron los los alumnos que viajaron para este torneo?
Viajaron 14 niños, entonces jóvenes de 12, 13 años a a San Salvador. Creo que como en marzo del año pasado me hiciste una una entrevista y me decías cuál es lo que que soñás para la academia? Yo te decía ahí que algún momento salir del país con niños. Y gracias a Dios es una meta cumplida que tenía desde hace tiempo, desde que inicié este proyecto, gracias a Dios pudimos salir del país y vamos a seguir saliendo primeramente Dios y fue una experiencia inolvidable.
¿Qué es lo que piensas que tus alumnos aprendieron o qué es lo que buscaste que aprendieran en este torneo?
Pues yo estaba buscando que tengan más experiencia en estos en el fútbol, que se enfrenten a otros jóvenes de de otras culturas. Así como es que en San Salvador que nos abrieron las puertas que ellos tengan la oportunidad de decir que ellos pudieron salir del país y también que nadie les diga que no pueden ¿verdad? Porque hay momentos que uno tiene sueños de decir yo voy a ir a jugar algún día a otro país y ahí tú no puedes. Entonces gracias a Dios se logró hacer eso, ¿verdad? Para que ellos no tengan límites.
Era tu primer viaje internacional, pero también, han jugado también torneos para futeca que han sido todos los años. ¿Cuántos torneos, juegan por año?
Pues, gracias a Dios tenemos una buena relación con esta empresa de Futeca. Tenemos varias invitaciones. Normalmente vamos a jugar cuatro veces cuatro torneos al año. ¿Dos torneos en Cayalá o Majadas, siempre Futeca. Gracias a Dios, pues tenemos la oportunidad. Yo les he dicho a los padres de familia, los jóvenes, que las oportunidades están en la capital. Así que no vamos a quedarnos aquí sentados y a ver quién va a venir, porque nadie va a venir.
Entonces vamos allá. Les digo a ellos y muestren lo mejor que ustedes tengan para que tengan la mejor experiencia y que algún momento, un visor o alguien de allá los pueda ver. Como platicábamos ahorita fuera de cámaras, pues esa oportunidad que necesitan los los jóvenes para demostrar su talento, porque hay talento, pero como dice ese dicho eh, que se que se conoce últimamente de que hay talento pero falta apoyarlos perfectamente.
En en tu academia han pasado muchos alumnos. Conocemos la historia de algunos de los de los jóvenes que han tenido pues esa oportunidad para jugar ya en equipos de la tercera división. Platícanos acerca de Waldemar Pirir, que también ya participó en en un equipo de la Tercera División y logró el ascenso.
Vieras, Cristhian, que esta historia me gusta contarla porque Waldemar lo conocí como que tenía como 14 años cuando él vino aquí a entrenar conmigo. Es un muchacho respetuoso. Es buena persona. Y uno de los mejores jugadores que he tenido yo entrenando siempre. Cuando íbamos a jugar a la capital, el siempre ponía la cara por nosotros. ¿Era uno de los más destacados para jugar.
Gracias a Dios y me alegra por él que él sea una pieza fundamental, eh con el equipo de la Tercera División (ahora segunda) y creo que que es que es de apoyar a los jóvenes siempre. Una vez tuve una plática con él, le decía yo, Cristian, Waldemar, ¿Usted estudia? “No, yo no estudio”. ¿Y qué pasó? “Es que. No tengo a mi mamá, pues prácticamente soy solo yo y mis hermanos. Pero no, no alcanza para el estudio”.
Entonces vengo yo y le digo “Yo algún día te voy a poner para estudiar”. Pero así quedó. Años después yo, gracias a Dios, empecé a crecer, ya tenía 21. Y le dije “Cristian, vamos te voy a pagar tu estudio”. Le digo “andá, inscribite, pero yo quiero que me prometás que vas a sacar buenas notas”. Y me dice “claro profe, pero si usted me da la oportunidad, yo le agradezco bastante”.
Y fue así, le
dije “vamos, te espero allá en San Juan y vamos
a inscribirte”. Entonces fuimos a hablar al
colegio y preguntan ahí “¿quién se va a hacer cargo?” Dije que yo
yo. A mí solo se me quedaron viendo sorprendidos y al final
lo escribimos. Empezó a estudiar el año, sus notas eran muy buenas y siempre le
decía yo “echale ganas, eh? Vos podés”.
Y gracias a Dios pues se pudo graduar y me alegré
mucho cuando salieron las fotos, ya
que pudimos contribuir con la educación de un niño, de un joven y esperemos en
Dios que en algún momento Dios me conceda a mí también darle estudio a los
demás.
En cuanto a la academia, hay diferentes categorías. ¿Cómo estructuras los entrenamientos para adaptarlos a las diferentes categorías?
Pues, primero tengo que hacer mi trabajo en la semana, todos entrenan por igual, desde los más chiquitos hasta los más grandes, para que en algún momento cuando ellos vayan a entrenar con una categoría superior a ellos. Si tienen ocho y al otro año les toca jugar con la con la Sub-9 o Sub-10. Ellos entrenan por igual, no hay ninguna excepción. Siempre la exigencia se les se les hace saber a los niños para que en algún momento no les cueste jugar con otra categoría. Los entrenos están de 5 a 7 años, 4 a 7, 8 A 12, de 13 a 16 y de 17 a 23 años, la de 17 a 23 años ya es la especial de la Academia de San Juan.
¿Cuáles son los valores que promueve la academia?
La disciplina es una parte fundamental del de fútbol, el respeto. Yo les digo a ellos niños, “por favor, si ustedes ven a una persona digan buenas tardes, buenos días o buenas noches, por favor, no quiero que solo pasen caminando y no saluden”. Entonces, tratamos la manera de de de darle el respeto a las personas y también la educación, Siempre les digo “Por favor, niños, no quiero malas palabras aquí”. Que las personas se lleven algo bueno de nosotros, ¿verdad? Entonces sí, el respeto, la educación, la disciplina y la honestidad. Estos valores se enseñan acá.
Son valores que influyen tanto
dentro como fuera del campo, porque también en los jóvenes también tienen que
empezar a mentalizarse esa idea de el juego limpio para no cometer tampoco
faltas imprudentes contra el
adversario. Siempre manejar la mentalidad, la cabeza fría, como se dice dentro
del terreno de juego.
¿Cuáles son las metas que tienes a corto y a largo plazo con con tus estudiantes?
A corto plazo es ir a los torneos siempre, llegar a los torneos más reconocidos en Guatemala, que la Academia de San Juan siempre dé un paso, para adelante; a largo plazo tener una base de jugadores y llevarlos al extranjero que queremos hacer esto de que de ir el otro año a otro país a conocer otros países y tener la la dicha de llevar a todas las categorías.
¿Qué consejos le das a los jóvenes que están iniciando, que tienen esa idea de de seguir con el fútbol?
Que luchen por sus sueños, que nadie les diga que no pueden. Yo sé que
la vida es de muchas dificultades, pero aprendamos a a salir adelante. ¿cómo
lo voy a hacer? solo creyendo en mí mismo, para
ser alguien en la vida. Y el fútbol es como la vida también, porque en el
fútbol uno lo botan, se levanta y así es la vida también.