Por: Cristhian Lucero

El Festival de Barriletes Gigantes de Sumpango, Sacatepéquez, llegó a su 125 años en la celebración los días 1 y 2 de noviembre. Este evento es una tradición centenaria en la que los pobladores rinden homenaje a sus difuntos a través de la creación y exhibición de barriletes gigantes, algunos de los cuales superan los 15 metros de diámetro.
Esta actividad reúne a grupos de artesanos que, a través de sus coloridos barriletes, transmiten mensajes culturales, sociales y ambientales. Cada equipo presenta un diseño único, plasmando en el papel de china diversas temáticas que resaltan aspectos de la cultura guatemalteca y su cosmovisión. A continuación, se detallan las experiencias y perspectivas de algunos de los grupos participantes, quienes comparten el trabajo detrás de sus barriletes y los mensajes que buscan comunicar.

El grupo "Los Herederos", dirigido por Juan Burrión, es uno de los colectivos más experimentados del festival. Con una trayectoria de 35 años como barriletero y 22 años junto a su agrupación, Burrión comenta que la elaboración de su barrilete, de 14 metros de diámetro, involucra a 25 personas, incluyendo a sus hijos y amigos.
Este año, su barrilete rinde homenaje al vestuario de la mujer indígena guatemalteca, presentando un diseño que representa los colores y patrones de algunos trajes típicos del país. Burrión señala la importancia de preservar estos trajes ancestrales y destaca el esfuerzo colectivo detrás del barrilete, en el que el papel de China y la goma se convierten en piezas esenciales.
Según Burrión, el presupuesto en materiales para su barrilete ronda los 5000 a 6000 quetzales, sin considerar el valor de la mano de obra y la destreza necesarias para completar el trabajo, que, aunque delicado, constituye una fuente de orgullo para los integrantes del grupo.
Douglas, representante de la agrupación "Flor Sumpanguera", describe el barrilete de su grupo como un homenaje a Kaibil Balam, figura de importancia en la cultura guatemalteca.
Este barrilete, que se realizó en una superficie de aproximadamente 3 a 4 metros, es el resultado de cuatro a cinco meses de trabajo colaborativo entre los 14 integrantes de la agrupación, aunque el equipo varía según la etapa del proceso.
Al inicio, solo se trabaja durante los fines de semana, pero a medida que se acerca la fecha del festival, aumentan la frecuencia de los días de trabajo.

El presupuesto estimado para el barrilete es de entre 6000 y 7000 quetzales. Douglas expresa la satisfacción de ver a los visitantes apreciar y fotografiarse con el barrilete, que, debido a su tamaño y estructura, se expone sin ser elevado. La agrupación Flor Sumpanguera tiene 15 años participando en el festival y considera que el reconocimiento del público es una retribución al esfuerzo y desvelo de cada integrante.
Graciela, del grupo "Imox", explica que su barrilete de cuatro metros de diámetro transmite un mensaje ambiental: "La naturaleza habla y los humanos no escuchamos". Inspirado en el nahualismo y en el respeto por la naturaleza, el diseño busca recordar a los espectadores la pérdida constante de flora y fauna, así como la disminución de las tradiciones, entre ellas el traje típico.

El barrilete fue elaborado en un periodo de cuatro a seis meses y contó con la participación de 15 personas, la mayoría de ellas jóvenes y niños. Graciela comenta que el presupuesto ronda los 5000 quetzales, y que reciben apoyo de la municipalidad, lo cual es esencial para completar el proyecto. En su mensaje final, Graciela expresa el deseo de que los visitantes se lleven consigo la reflexión que el grupo "Imox" intenta plasmar a través del arte del papel de china.
Sergio, miembro de la agrupación "Los Patojos", comparte que este año su barrilete está dedicado a las madres, tanto las que están presentes como las que han fallecido. Elaborado en tres meses, el diseño de seis metros de diámetro fue trabajado dentro de una escuela, involucrando a 18 personas, entre ellas padres, estudiantes y egresados de la ONG "El Patojismo".

Sergio detalla que el costo en materiales asciende a aproximadamente 2000 quetzales, mientras que el presupuesto total, que incluye gastos como alquiler del espacio, alimentación y electricidad, alcanza los 60,000 quetzales. Para el grupo "Los Patojos", el festival es también una oportunidad para invitar a los visitantes a apoyar el proceso de elaboración de los barriletes a través de contribuciones simbólicas, lo que les permite continuar con sus proyectos futuros.

Este barrilete, como muchos otros en el festival, será elevado en un proceso que, aunque puede verse afectado por la fragilidad de algunos materiales, culmina con la elevación como símbolo de homenaje.
A lo largo de los años, el Festival de Barriletes Gigantes de Sumpango ha evolucionado de una competencia entre barrileteros locales a una celebración cultural que atrae a miles de visitantes, quienes cada noviembre se acercan a apreciar la diversidad de diseños y temáticas.